Una alternativa a la nata con un sabor natural. Un rendimiento y una estabilidad notablemente superiores al de las natas clásicas. Para cocinar y montar. En cocina, no se altera, ni se corta con la adición de ingredientes alcoholizados y ácidos. Montado, garantiza un alto rendimiento en cualquier máquina. Se puede congelar y descongelar sin alteraciones. Con un sabor muy cercano al de la nata y una sensación en boca ligera, nada empalagosa.